Los bebés lloran si notan dolor y se callan cuando ya no lo notan porque no saben lo que va a ocurrir, pero los niños a partir de 2 años se lo imaginan y lloran antes de que les hagan daño.
Debemos aceptar sus sentimientos y demostrarle que aunque tenga miedo le seguimos queriendo de la misma manera. Podemos ayudarle a expresar su miedo.
Es absurdo querer dominar a los niños a través del miedo. No debemos utilizar al médico como excusa para que coma más, para que se porte bien... eso podría aumentar el temor a las visitas.
Debemos contarle siempre el porqué le van a visitar y que es lo que le harán de una manera que él lo pueda entender y no le cause ningún trauma. Se lo diremos con tacto y siempre buscando una pequeña luz de esperanza: �"cuando te pinchen te cogeré la mano...�".